En 2026–2027, las aerolíneas rusas recibirán más de 50 nuevos aviones nacionales, según informa el periódico «Izvestia».
Las principales entregas serán las siguientes:
- Tu-214 (versión modernizada con la sustitución de 17 sistemas, incluidos los meteoradar y los sistemas de alerta de colisión): en 2026 se prevé la producción de 8 aviones, y en 2027, de 12. La producción se lleva a cabo en la planta de aviación de Kazán, con un potencial de hasta 20 aviones al año. El plan de producción de aviones Tu-214 se incrementará a 20 unidades para 2028.
- Il-114-300 (avión regional turbohélice que sustituye a los obsoletos Yak-40 y An-24): las tres primeras unidades se entregarán a los clientes en 2026. La certificación se espera en el primer trimestre de 2026. La producción se lleva a cabo en la planta de aviación de Lújovitsy. El Il-114-300 ya ha volado 1000 horas y está listo al 99%.
- Sukhoi Superjet 100 con motores nacionales PD-8: se están fabricando 24 unidades en Komsomolsk del Amur, con un total de 42 contratadas. La certificación de los motores PD-8 está prevista para el primer trimestre de 2026. La sustitución de los motores SaM146 del SSJ-100 por los PD-8 rusos requerirá modificaciones y dinero.
- МС-21: en la planta de aviación de Irkutsk hay 20 aviones en diferentes etapas de preparación, los primeros 18 se entregarán una vez finalizadas las pruebas de certificación. Los paneles de suelo del avión МС-21 ya han sido probados en cuanto a resistencia en el TsAGI.
Además, continúa el programa de restauración de la flota: nueve Tu-204/214, un An-148 y dos Il-96-400T; en 2026–2027 se prevé la puesta en servicio de los dos Tu-204 restantes.
Los expertos señalan que la llegada de nuevos equipos es especialmente importante para sustituir a los aviones antiguos de 40 a 50 años, así como para desarrollar rutas regionales en el Lejano Oriente y el Norte. La introducción del Il-114-300 y el SSJ-100 con sistemas nacionales proporcionará una mejor eficiencia de combustible y un moderno equipo de a bordo.
Por lo tanto, 2026 será un año significativo para la aviación civil rusa, que iniciará la transición a equipos totalmente nacionales.