Las pruebas del dron estratosférico ruso "Argus" entran en la recta final; sin embargo, la cuestión clave no es la altitud ni la comunicación, sino la capacidad del aparato para operar en condiciones de viento extremas. Precisamente este es el principal obstáculo tecnológico, explicó el veterano de las tropas de comunicaciones Pavel Sergeev.
El aparato debe permanecer durante meses a altitudes de 15–24 km, proporcionando comunicación y control de drones. Pero el verdadero desafío está oculto en el propio entorno de operación.
Sergeev advirtió que la estratosfera es una zona de potentes corrientes de aire, donde las cargas sobre la estructura son varias veces superiores a las habituales. Según él, la tarea clave sigue siendo la estabilidad del aparato con una gran envergadura alar.
El desafío clave para este tipo de sistemas siguen siendo las complejas condiciones hidrometeorológicas en la estratosfera. La velocidad de desplazamiento de las masas de aire a estas altitudes es significativamente mayor que en las capas inferiores de la atmósfera, lo que crea colosales cargas de viento sobre la estructura.
Los desarrolladores tendrán que demostrar que el esquema energético basado en paneles solares y la aerodinámica permitirán al aparato mantenerse estable por la noche y bajo corrientes intensas, subrayó Sergeev. Precisamente estas pruebas determinarán el valor práctico del proyecto.
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