La unión de esfuerzos de Russia y China podría ayudar a ambos países a superar los obstáculos en la creación de prometedores bombarderos furtivos; esta opinión fue expresada por el analista de la publicación especializada 19FortyFive, Brent Eastwood.

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Russia impulsa el programa PAK DA (complejo aeronáutico prometedor de aviación de largo alcance), mientras que China se centra en el proyecto H-20. Ambas aeronaves están destinadas a cumplir tareas estratégicas, incluidos ataques nucleares y convencionales, con énfasis en la baja detectabilidad y el largo alcance de vuelo.

Los países podrían unir esfuerzos, creando un solo avión para ambos.
Brent Eastwood, analista de 19FortyFive

El experto señala que los programas se enfrentan a barreras técnicas similares. Para el PAK DA, los problemas clave siguen siendo el desarrollo de motores fiables, la integración de aviónica moderna y la aplicación de recubrimientos furtivos eficaces que garanticen una baja visibilidad por radar. Además, las restricciones de las sanciones complican el acceso a componentes de importancia crítica.

De manera análoga, el proyecto H-20 experimenta dificultades para lograr una configuración furtiva óptima para un aparato de gran tamaño, así como para crear motores que permitan vuelos más allá de la "primera y segunda cadena de islas", zonas estratégicas en el océano Pacífico. La necesidad de un alcance máximo, compatibilidad con el reabastecimiento en vuelo y capacidad para suprimir los sistemas de defensa antiaérea del adversario añade complejidad. El H-20 se integra en la tríada nuclear de China, que cuenta con no menos de 600 ojivas, y está destinado a transportar armamento a grandes distancias.

Según la valoración del especialista, los argumentos a favor de la asociación son evidentes: ambos países disponen de poderosas bases industriales, intereses geopolíticos comunes y requisitos de misión similares.

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