La tecnología de conducción autónoma se ha topado no con la potencia de los procesadores, sino con el conjunto de normas de tráfico. Los automóviles no tripulados de Yandex ya son capaces de realizar el 99% de las maniobras, pero siguen atados a un conductor de seguridad y a prohibiciones jurídicas, declaró el director general del servicio, Aleksandr Anikin, en la emisión de Radio RBK.
Actualmente, cada vehículo en modo de prueba va acompañado por un probador, que está obligado a tomar el control ante la menor amenaza. En opinión de la dirección de la empresa, este modelo puede compararse con una sobreprotección: el conductor debe intervenir solo en un momento crítico y dar a la automatización la posibilidad de resolver por sí misma las situaciones normales. El desafío tecnológico clave es la transición a un operador remoto, que solo indicará la trayectoria en los tramos complejos, confiando la dirección al "hardware".
La principal piedra de tropiezo es la legalización de la infracción forzada de las normas de tráfico. A diferencia de una persona, un robot no puede asumir la responsabilidad jurídica por cruzar una línea continua para esquivar un obstáculo. Mientras las autoridades debaten el lanzamiento de taxis con un piloto en el habitáculo en 2026, los desarrolladores tendrán que fijar en la regulación básica el derecho del vehículo a maniobrar para evitar un accidente de tráfico. Sin esto, el conductor digital seguirá siendo un aprendiz eterno, consideran en Yandex Taxi.
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