Los ciberataques a la industria automotriz se han acelerado drásticamente: en 2025-2026, su número creció un 30-40%. Y no se trata solo de filtraciones de datos: las líneas de montaje, la logística e incluso los propios automóviles están en peligro. Un ataque exitoso puede provocar la detención de la producción o fallos en el funcionamiento de los coches.
El principal vector son los contratistas. Los hackers rara vez atacan directamente a las empresas automotrices, sino que suelen entrar a través de integradores y servicios externos. Un contratista vulnerable y el acceso a la infraestructura está abierto.
Para el mercado ruso, esto es especialmente sensible: muchas dependencias de proveedores locales y la constante integración de nuevos sistemas solo amplían el "perímetro de ataque".
No solo los procesos de negocio están en peligro, sino también los propios automóviles.
En los 8 meses de 2025, se registraron 328 ataques a sistemas automotrices, un 20% más que el año anterior.
En 2026 ya se produjo un fallo revelador: debido a un ataque a un proveedor de servicios telemáticos, los coches dejaron de abrirse y arrancar de forma masiva.
Los principales puntos de entrada:
- coches conectados
- actualizaciones "por aire"
- sistemas telemáticos
- acceso remoto
- bus CAN y electrónica
Los hackeos ocultos representan una seria amenaza. Los hackers pueden permanecer desapercibidos dentro del sistema durante meses, recopilando información confidencial y desarrollos. La situación es cada vez más alarmante: desde principios de 2026, una de cada cinco empresas ya se ha visto comprometida. A medida que los sistemas se vuelven más complejos, aumenta el número de vulnerabilidades, lo que facilita el acceso no autorizado.