La tormenta magnética que mantuvo a la Tierra en un estado de mayor actividad geomagnética durante casi una semana ha terminado. La situación se ha estabilizado: los indicadores del viento solar han vuelto a los valores normales y el pronóstico para los próximos días se ha vuelto tranquilo.
El 24 de marzo se observó una breve disminución de la actividad, que podría haberse tomado como el final de la tormenta, pero luego los parámetros permanecieron elevados durante otros dos días, informó el Laboratorio de Astronomía Solar del IKI RAN.
La razón fue una combinación de varios factores. La Tierra fue impactada simultáneamente por flujos de un agujero coronal y varias nubes de plasma de potencia media. Como resultado, se formó una tormenta que se convirtió en la más fuerte de los últimos dos meses.
El evento fue advertido con anticipación, y en general el pronóstico se cumplió: se esperaba que la tormenta fuera lo suficientemente poderosa y durara alrededor de una semana. La única discrepancia se refería a la hora de inicio: la tormenta comenzó aproximadamente medio día más tarde de lo esperado.
Actualmente, todos los parámetros del viento solar están dentro del rango normal. La probabilidad de pequeños brotes persiste, pero ya en el nivel habitual. El 26 de marzo es posible un breve "eco" de la tormenta, después de lo cual la situación se estabilizará por completo, enfatizaron los científicos.
Para las personas, las tormentas magnéticas generalmente no representan un peligro directo, ya que la Tierra está protegida por la atmósfera y el campo magnético. Al mismo tiempo, algunos estudios señalan una posible conexión entre las perturbaciones geomagnéticas y el deterioro del bienestar en personas sensibles al clima, por ejemplo, con dolores de cabeza, fatiga o cambios repentinos de presión, pero no hay confirmación científica definitiva de estos efectos.
Las principales consecuencias de las tormentas están relacionadas con la tecnología. En tales períodos, el GPS y la navegación, las comunicaciones de radio, el funcionamiento de los satélites y las redes eléctricas pueden fallar.