En Rusia se está lanzando un experimento con una red única de los llamados "cajeros automáticos blancos". El proyecto está siendo implementado por la Asociación Rusa de Recaudación de Efectivo, "Rosinkas". Los bancos podrán conectarse a la red por una pequeña tarifa, y las operaciones serán gratuitas para los clientes.
El nuevo modelo implica abandonar el esquema habitual en el que cada banco instala y mantiene sus propios dispositivos. Los cajeros automáticos pertenecerán a un solo operador y no recibirán la marca de la empresa, de ahí el nombre de "blancos". Las entidades de crédito podrán utilizarlos mediante una suscripción o pagar solo por las operaciones reales de sus clientes.
La iniciativa surgió en un contexto de reducción del número de cajeros automáticos: a principios de 2026 quedaban unos 138.000, el mínimo de los últimos 15 años. La principal razón son los elevados costes de mantenimiento de los dispositivos, especialmente en las regiones remotas. Al mismo tiempo, en los grandes puntos, por el contrario, a menudo se duplican los cajeros automáticos de diferentes bancos.
Se espera que una red única permita redistribuir los dispositivos en favor de las regiones con baja disponibilidad y aumente la comodidad para los usuarios. Para los clientes de los bancos participantes, la retirada y el depósito de efectivo serán gratuitos, independientemente del banco concreto.
En "Rosinkas" esperan que los bancos puedan reducir los costes de mantenimiento de los cajeros automáticos hasta en un 30%. El lanzamiento piloto ya ha comenzado en la región de Tambov con la participación de bancos regionales.