Los cosmonautas rusos a bordo de la Estación Espacial Internacional llevaron a cabo el experimento médico "Splanchn", que ayuda a comprender cómo una estancia prolongada en el espacio afecta el funcionamiento del sistema digestivo humano.
En órbita, la tripulación registra el estado del tracto gastrointestinal y realiza exámenes, incluso utilizando un aparato de ultrasonido. Los datos obtenidos se transmiten a la Tierra, donde los especialistas los comparan con los indicadores de los cosmonautas antes del vuelo y después del regreso.
El interés en tales investigaciones no es accidental: en la ingravidez, el funcionamiento habitual del cuerpo cambia. Los fluidos se redistribuyen, los órganos internos experimentan una carga diferente y los procesos de digestión pueden ser diferentes a los de la Tierra.
Los científicos esperan que los resultados del experimento ayuden a comprender mejor cómo el cuerpo se adapta a los vuelos espaciales de larga duración. Estos datos se convertirán en una parte importante de la preparación de futuras misiones, desde expediciones de larga duración en órbita hasta vuelos a la Luna y Marte.