El desarrollador ruso Andrey Krotov ha patentado un nuevo vehículo aéreo no tripulado que permanece más tiempo en el aire y funciona de forma más estable en climas fríos y a gran altura. La solución del ingeniero elimina un problema clave de los drones: la rápida caída de la fuerza de elevación y la reducción del tiempo de vuelo con los cambios de temperatura y presión.

La construcción combina un aerostato y un multicóptero. El cuerpo discoidal de fibra de carbono se llena con un gas más ligero que el aire, que crea parte de la fuerza de elevación y reduce la carga sobre las hélices.

En el interior se colocan elementos calefactores: el sistema de control calienta el gas, que se expande y compensa la compresión en el frío y la altura. El aparato conserva la tracción donde los UAV convencionales pierden eficacia.

Krotov selló herméticamente el compartimento central con la electrónica y las baterías, y sacó los motores a través de los canales del cuerpo. Este esquema protege el equipo, reduce las vibraciones y evita las fugas de gas.

La versión de equipamiento ampliado incluye paneles solares y una pila de combustible de hidrógeno: alimentan las baterías en vuelo y aumentan la autonomía.

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Fuentes
FIPS

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