En 2026, el sector de la aviación rusa se enfrentará a dos desafíos clave: una reducción gradual de la capacidad de transporte debido al envejecimiento de la flota y una disminución de la demanda solvente en el contexto de la caída de los ingresos reales de la población. A pesar de la resiliencia demostrada en 2025 (el tráfico de pasajeros cayó solo un 2,5% en nueve meses), las perspectivas para el próximo año parecen tensas.
La mayoría de los aviones explotados actualmente fueron entregados antes de 2022. Su antigüedad complica el mantenimiento de la aeronavegabilidad, especialmente en condiciones de acceso limitado a componentes originales y servicio. Según la evaluación de Oleg Panteleev, director ejecutivo de la agencia «AviaPort», en 2026 las aerolíneas no podrán mantener el volumen anterior de horas de vuelo. La flota se reducirá y el mantenimiento requerirá cada vez más tiempo y recursos.
Las entregas de nuevas aeronaves rusas, incluidos el MS-21 y el Superjet 100, no compensarán las bajas. Incluso con el inicio de las entregas en serie, estos modelos ocuparán una proporción insignificante en la flota total y al principio volarán menos que los análogos extranjeros ya dominados.
Algunos transportistas, incluido «Aeroflot», han ampliado sus propias capacidades de ingeniería. A finales de 2025, la empresa puso en marcha nuevas capacidades para la reparación de motores de aviación.
El principal riesgo comercial de 2026 es la disminución de la solvencia de la población. Como señaló Panteleev, las aerolíneas anteriormente trasladaban con éxito el aumento de los costos a los pasajeros, mientras los ingresos crecían más rápido que la inflación. Ahora la situación está cambiando: la proporción de ciudadanos capaces de permitirse vuelos se está reduciendo.
En respuesta, es probable que los transportistas mantengan los precios en el nivel actual o los reduzcan de forma puntual para sostener el factor de ocupación. Sin embargo, si se mantiene la presión de los costos —especialmente en el contexto del aumento de las tasas aeroportuarias y del costo de los trabajos reglamentarios—, el escenario más probable será una reducción de la oferta, especialmente en la temporada baja.
2026 será un año de consolidación estratégica para la aviación rusa. El sector seguirá operando en condiciones de escasez de recursos, pero sin desplomes bruscos. Las principales tareas son preservar la seguridad de vuelo, minimizar las pérdidas derivadas del envejecimiento de la flota y adaptar la política tarifaria a la nueva realidad económica.
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