Entusiastas rusos de la empresa Teratex desarrollaron una red compuesta de alta resistencia para la protección contra drones no tripulados. El material soporta una carga de hasta 10 toneladas por metro cuadrado, es resistente a la corrosión y no teme al agua de mar, las heladas, las lluvias ni los cambios de temperatura.
La red contiene aditivos ignífugos, por lo que no mantiene la combustión y, al calentarse, no emite gases tóxicos; esto es de importancia crítica para instalaciones con altos requisitos de seguridad contra incendios. El alambre resistente en la base de la estructura detiene de forma fiable las hélices de cualquier UAV.
La red es ligera y flexible, y se monta fácilmente sobre superficies curvas. Al mismo tiempo, si el armazón con la red cae sobre personas o equipos, se separa fácilmente por los puntos de soldadura, lo que permite salir de debajo de ella. Las redes protegen los depósitos de refinerías de petróleo, el equipo aeronáutico, los edificios y las estructuras. La base del desarrollo es la flexibilidad, la modularidad y la rápida sustitución de las celdas dañadas.
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