Belarus pretende no solo conservar, sino ampliar cualitativamente su presencia en los programas de cosmonáutica tripulada. El presidente del presidium de la Academia Nacional de Ciencias de Belarus, Vladimir Karanik, declaró a TASS en el Foro Espacial Ruso que se mantienen negociaciones activas con el jefe de Roscosmos, Dmitri Bakanov, para llevar la cooperación a un nivel fundamentalmente distinto.
La primera cosmonauta belarusa, Marina Vasilevskaya, trabajó en órbita durante 14 días en la primavera de 2024, llevando a cabo siete proyectos científicos conjuntos. Antes que ella, al espacio solo habían volado nativos de la BSSR aún bajo la bandera de la USSR: Klimuk, Kovalyonok y Novitski. Ahora Minsk quiere convertir un desembarco aislado en una presencia sistémica, impulsando en paralelo un satélite conjunto de ultraalta resolución, cuyo lanzamiento a órbita está previsto para noviembre de 2028.
Para el Estado de la Unión, esto consolida la cooperación tecnológica en una dirección estratégica dominada por Estados Unidos y China. El regreso de Belarus al programa tripulado significa no solo prestigio, sino también carga de trabajo para el segmento ruso de la ISS y la futura ROS con ciencia belarusa y aportes presupuestarios. Si las negociaciones concluyen con un contrato para varios vuelos, Moscow obtendrá un aliado dispuesto a cofinanciar la costosa entrada al espacio profundo.
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