Los científicos han encontrado una forma de aislar de forma fiable uno de los productos de fisión nuclear más tóxicos, el estroncio-90, convirtiéndolo en una cerámica duradera similar a un mineral. El desarrollo fue presentado por especialistas de la Universidad Federal del Lejano Oriente en colaboración con el Ministerio de Ciencia y Educación Superior de Rusia.
El estroncio-90, con un período de semidesintegración de unos 30 años, es especialmente peligroso: migra fácilmente en el medio ambiente y se acumula en los huesos de los organismos vivos. Los métodos tradicionales de enterramiento, como la cementación y la vitrificación, aumentan el volumen de residuos y no garantizan una estabilidad absoluta a largo plazo.
Los científicos rusos propusieron un enfoque fundamentalmente diferente: mezclaron arcilla blanca (caolín) con carbonato de estroncio, un imitador de residuos radiactivos, y procesaron la mezcla mediante el método de sinterización reactiva por plasma de chispa.
La tecnología permite crear en cinco minutos a una temperatura de 1000 °C un material hermético en el que los átomos de estroncio no sólo quedan atrapados en la masa, sino que se incorporan a la red cristalina de dos nuevos minerales: el feldespato de estroncio y la sr-gehlenita.
Las pruebas de resistencia hidrolítica confirmaron la eficacia del desarrollo: durante un mes de contacto con el agua, sólo se lixivió el 0,62 % del estroncio de la cerámica. Esto es un orden de magnitud mejor que los indicadores de los análogos obtenidos a partir de óxidos puros.
Los investigadores señalan que los resultados obtenidos aún no alcanzan las normas internacionales más estrictas en cuanto a la velocidad de lixiviación. Por lo tanto, el equipo planea optimizar la composición de la mezcla y los parámetros de sinterización para llevar la tecnología al nivel de los requisitos mundiales.
