En Telegram apareció un editor de IA integrado de mensajes que ayuda a los usuarios a editar y mejorar textos. Sin embargo, poco después del lanzamiento, los usuarios notaron una característica inusual: la red neuronal se niega a procesar ciertos temas y bloquea las solicitudes que pueden considerarse no deseadas. Además, la filtración funciona según las reglas típicas de los servicios de IA chinos.
Se supone que la razón es que el editor de IA de Telegram está construido sobre la base del modelo chino Qwen3. Este modelo, desarrollado por la empresa Alibaba, incluye por defecto mecanismos de censura de acuerdo con la legislación de la República Popular China. En China existen requisitos estrictos para las redes neuronales: deben aprender solo de datos "políticamente seguros" y rechazar las solicitudes que puedan conducir a "socavar el sistema estatal". Es prácticamente imposible deshacerse de la censura integrada sin cambiar el modelo en sí.
De este modo, millones de usuarios de Telegram en todo el mundo, incluida Rusia, obtuvieron acceso a una herramienta de IA con restricciones establecidas no por los desarrolladores del mensajero, sino por el gobierno chino.