Las unidades de artillería rusas de cañones de artillería autopropulsada (ACS) de 152 mm "Msta-S" comenzaron a enterrarse en casamatas profundas. Este astuto truco, atípico para este tipo de armamento, se ha extendido mucho.
El apuntador Stepan explicó que primero los soldados cavan una zanja y luego el arma entra allí y se coloca un toldo.
Llevamos la munición al sótano y, en consecuencia, al búnker-bungalow.
El equipamiento de los almacenes precisamente en tales "sótanos" no es nada casual. Hay varias razones para esto.
Menor temperatura y un lugar más protegido. De llegadas y también de drones FPV y todo lo demás.
Las instalaciones de artillería autopropulsada "Msta-S" ahora son capaces de disparar a una distancia de hasta 30 kilómetros, resolviendo el problema de la lucha contra la batería. La preparación para el combate dura solo 10 minutos.
La cadencia de tiro de la instalación también aumentó, hasta 10 disparos por minuto. En la puntería al objetivo, principalmente ayudan los drones de reconocimiento, incluido el "Orlan-10".