Los estafadores continúan complicando los esquemas y ahora utilizan «cartas del Ministerio de Trabajo». Todo parece una entrega de mensajería ordinaria: una llamada de «Correos de Rusia», una carta importante del departamento, aclaración de detalles. En esta etapa, la mayoría no sospecha nada, y es precisamente en esto en lo que se basa el cálculo de los atacantes.
La víctima recibe una llamada de una persona que se presenta como empleado de correos e informa sobre la entrega de una carta oficial. La conversación se construye de la manera más verosímil posible: se aclara la fecha, la dirección, el número de teléfono, creando la sensación de un registro real.
Después de esto, llega un código SMS. Se pide que se dicte supuestamente para confirmar el número de seguimiento o completar la entrega. En realidad, este código da acceso a las cuentas y datos personales de la confiada víctima de los estafadores.
A continuación, los atacantes pueden actuar de diferentes maneras: acceder a los servicios, retirar dinero o solicitar préstamos.
El esquema funciona gracias a un escenario habitual: carta oficial, entrega, llamada de un «empleado». Todo parece un servicio estándar hasta que es demasiado tarde.