Las "filiales" rusas de los fabricantes de automóviles mundiales Hyundai, Toyota y Nissan publicaron informes financieros que revelan que, en 2022, su pérdida neta total ascendió a 57 mil millones de rublos.
La pérdida récord según los estándares contables rusos la tuvo Toyota: en 2022, su tamaño superó los 32 mil millones de rublos. La segunda mayor pérdida en la industria automotriz rusa la tuvo la fábrica de Hyundai: ascendió a 19 mil millones de rublos. La fábrica de Nissan registró en sus informes de 2022 una pérdida neta de poco más de 6 mil millones de rublos. Los ingresos totales de las tres fábricas se desplomaron cuatro veces en un año: de 639.2 mil millones de rublos en 2021 a 157.6 mil millones de rublos en 2022.