Un nuevo cometa, observado por los astrónomos, no sobrevivió a su encuentro con el Sol. Repitió el destino del objeto C/2026 A1, que se quemó en la atmósfera solar unos días antes.
El movimiento del cuerpo celeste fue rastreado por científicos del Laboratorio de Astronomía Solar de IKI RAN e ISZF SO RAN. Según las observaciones, el 8 de abril a las 21:50, hora de Moscú, el cometa todavía era claramente visible en las imágenes del coronógrafo CCOR-1. En ese momento, se encontraba a unos 5 millones de kilómetros de la superficie del Sol.
Más tarde, el cometa entró en la atmósfera solar y pereció. Se evaporó sin llegar a las capas densas. Esto se supo el 9 de abril.
Según los investigadores, lo más probable es que fuera otro fragmento del mismo cuerpo celeste antiguo al que pertenecía el cometa C/2026 A1. Esto confirma una vez más la versión de que el objeto observado anteriormente era parte de un cometa más grande que se destruyó en el pasado.
El tamaño del nuevo cometa se estima preliminarmente en 100-200 metros. Prácticamente no tenía posibilidades de sobrevivir.