Científicos buscan "píldoras" contra la radiación para proteger a los astronautas

Los proyectos están relacionados con el perfeccionamiento del revestimiento de las naves y el apoyo al organismo ante la carga de radiación

Los vuelos espaciales de larga duración siguen siendo un desafío importante para la ciencia: el principal problema no es la técnica, sino la influencia de la radiación en el organismo. Los científicos buscan soluciones que permitan superar esto.

El Instituto Unificado de Investigaciones Nucleares (OIYAI) participa en investigaciones espaciales y estudia la influencia de la radiación cósmica en los organismos vivos. Así lo comunicó el director del instituto, el académico de la Academia de Ciencias de Rusia, Grigory Trúbnikov, en el marco de los actos conmemorativos del 70 aniversario de la organización.

Según sus palabras, las misiones tripuladas de larga duración siguen siendo extremadamente complejas debido a la exposición del organismo a la radiación cósmica, incluidos los posibles riesgos oncológicos y cognitivos. En vuelos de más de 300-400 días de duración, la carga se vuelve crítica, ya que es peligrosa no solo desde el punto de vista de los riesgos oncológicos, sino que también afecta a las funciones cognitivas de la persona.

Por eso, el OIYAI lleva muchos años investigando la influencia de la radiación en los objetos biológicos. El trabajo se realiza en dos direcciones: los científicos crean materiales ligeros multicapa para proteger los compartimentos habitables y buscan preparados que puedan favorecer la recuperación del ADN tras los daños por radiación.

Los proyectos se llevan a cabo conjuntamente con la FMBA, la Academia de Ciencias de Rusia, así como con la JAXA, la ESA y la NASA.

Además, científicos del OIYAI participaron en la preparación de un experimento con ratones, que fueron enviados al espacio en el satélite Bion-M en agosto-septiembre de 2025. Actualmente, los especialistas, junto con sus colegas de la Academia de Ciencias de Rusia, están estudiando los cambios cognitivos en los animales que regresaron a la Tierra después del vuelo.

Trúbnikov también recordó la contribución del instituto a la investigación de Marte y el uso de un instrumento de neutrones en el Curiosity para estudiar el agua en el suelo marciano.

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Fuentes:
Tass Agency

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