La Tierra se ha enfrentado a una prolongada tormenta geomagnética. Las perturbaciones comenzaron alrededor de la medianoche del 20 de marzo, veinte horas después de la colisión con una nube de plasma. La magnetosfera resistió la presión de la eyección solar durante casi un día, pero finalmente cedió. Según los pronósticos de los especialistas, la situación inestable se mantendrá hasta el 24 de marzo.
Los empleados del Laboratorio de Astronomía Solar IKI e ISZF informaron que el evento fue causado por varias eyecciones de plasma a principios de semana y la actividad de agujeros coronales en el lado del Sol que mira hacia nuestro planeta. Los pronósticos se corrigieron repetidamente para intensificar la tormenta. La dinámica exacta del proceso sigue siendo impredecible.
La inestabilidad geomagnética puede afectar el funcionamiento de los satélites y los sistemas de comunicación. Los servicios técnicos deben tener en cuenta posibles fallos en los próximos días. El escenario de desarrollo del evento se corresponde con las expectativas de los científicos, sin embargo, el riesgo de interferencias graves aún persiste.
La tormenta estuvo acompañada de auroras boreales de máxima intensidad. La zona de brillo más intenso se desplazó hacia Europa. El cielo nocturno sobre los países europeos muestra efectos impresionantes.
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