El gobierno italiano ha expresado su gran preocupación por la situación del buque metanero ruso Arctic Metagaz, que está a la deriva frente a las costas de Malta. La oficina del primer ministro, Giorgia Meloni, informó de que el asunto se debatió en una reunión de emergencia con la participación de ministros clave.
El buque resultó dañado el 3 de marzo debido a un ataque de aparatos no tripulados, tras lo cual perdió propulsión y suministro eléctrico, y se produjo una explosión de gas a bordo. Actualmente no hay tripulación en el buque cisterna: los 30 miembros de la tripulación, ciudadanos rusos, fueron evacuados gracias a los esfuerzos conjuntos de los servicios de rescate malteses y rusos.
A bordo del buque metanero quedan unas 60.000 toneladas de gas natural licuado y, según diversas fuentes, entre 700 y 900 toneladas de gasóleo. Los especialistas señalan la posible amenaza ecológica: si se pierde la estabilidad del casco o se despresurizan los contenedores, es posible que se produzcan fugas de combustible. Las autoridades maltesas han establecido una zona de seguridad con un radio de cinco millas náuticas alrededor del buque. Las autoridades italianas se han sumado al seguimiento de la situación, coordinando las acciones con los servicios costeros de La Valeta.
El presidente de Rusia calificó el incidente de ataque terrorista. En estos momentos, la tarea prioritaria sigue siendo la prevención de daños medioambientales y la evaluación de la posibilidad de remolcar el buque a una zona acuática segura para llevar a cabo la inspección y reparación.