En la mañana del 7 de marzo, en el mercado Rizhsky de Moscow, se vive el tradicional ajetreo previo a la fiesta. Los moscovitas hacen fila por tulipanes, mimosa y rosas antes del Día Internacional de la Mujer, con la intención de comprar ramos frescos a los precios más bajos.
Sin embargo, este año tanto compradores como vendedores se vieron sorprendidos por interrupciones en la comunicación móvil. Debido a esto, para muchos no funcionan los pagos con tarjeta ni las transferencias, y los terminales operan con fallas.
Los vendedores admiten que algunos compradores, tras varios intentos fallidos de pago, simplemente se van.
La principal recaudación antes de la fiesta suele venir de los pedidos al por mayor: para empresas, decoración de salones o familias grandes. Ahora los clientes no pueden llamar, y los mensajeros ni siquiera pueden usar el navegador
A veces, aun así, se logra pagar un ramo, pero solo después de varios intentos. Por ejemplo, uno de los compradores pudo pagar recién con el sexto vendedor, y este mismo dudaba de que el terminal funcionara.
Los cajeros automáticos cercanos tampoco siempre ayudan: según los visitantes, en muchos de ellos ya se acabó el efectivo.
Al mismo tiempo, los precios de las flores siguen siendo bastante accesibles:
- tulipanes — 80–100 rublos,
- rama de mimosa — alrededor de 400 rublos,
- rosas — desde 150 rublos.
Y la fila en la entrada del mercado toma solo unos pocos minutos.
El principal consejo que hoy se dan entre sí los compradores es simple: si van al mercado Rizhsky por flores, lleven efectivo.
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