Especialistas de la Universidad Estatal de Arquitectura y Construcción de Kazán (KazGASU) han patentado una nueva forma de preparar la mezcla de hormigón que permite utilizar los lodos de la depuración química del agua y, al mismo tiempo, aumentar la resistencia del material. La tecnología implica el tratamiento de los componentes en un aparato de capa de vórtice con un campo magnético, según se informa en la patente.

La composición de la mezcla incluye cemento Portland, hidrofobizante, lodos (residuos de la depuración del agua en las centrales térmicas), agregado grueso y fino. El secreto de la tecnología reside en el tratamiento previo. El lodo y el hidrofobizante se cargan en una instalación con un potente campo magnético. Allí se activan durante 7-10 minutos. Después, la mezcla se agita en una hormigonera con agua durante al menos cinco minutos.

La proporción de los componentes se ha seleccionado de forma que se utilicen al máximo los residuos sin perder calidad. Como resultado, el hormigón muestra una alta resistencia: ya en el primer día de endurecimiento, hasta 32,7 MPa, y al día 28, hasta 88,2 MPa: es decir, casi una tonelada de fuerza por centímetro cuadrado. El hormigón ordinario de la marca M300, que se utiliza con mayor frecuencia en la construcción, soporta unos 300 kg/cm², el nuevo material es casi tres veces más resistente.

Esta resistencia puede ser necesaria para estructuras especialmente importantes: edificios de gran altura, puentes, presas, instalaciones militares y búnkeres. La tecnología permite utilizar simultáneamente residuos industriales y obtener un material con características mejoradas.

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