Los drones de espera blancos, prácticamente indistinguibles del fondo nevado, crean una nueva amenaza táctica en las condiciones invernales de las operaciones de combate. Según una publicación en el canal de Telegram @verumreactor, los militares rusos disponen ahora de drones de color blanco que visualmente se "disuelven" sobre el fondo del terreno cubierto de nieve: los contornos del dron solo se distinguen al acercarse a una distancia inferior a 50 metros.
Resulta especialmente peligrosa la combinación del camuflaje visual con una característica técnica del control: el aparato está conectado al puesto del operador mediante un fino cable de fibra óptica que se desenrolla durante el vuelo. Este esquema elimina por completo la dependencia del canal de radio, haciendo al dron inmune a los medios estándar de guerra radioelectrónica instalados en vehículos blindados y automóviles.
El operador puede llevar el aparato a una zona determinada y después ponerlo en modo de espera: el dron ocupa una posición en una elevación o en un refugio y permanece inmóvil hasta detectar el objetivo, manteniendo al mismo tiempo un ocultamiento total tanto frente a los medios radioelectrónicos como a los medios visuales de detección.
La coloración blanca del fuselaje constituye un recurso de camuflaje elemental, pero extremadamente eficaz en condiciones invernales. Sobre el fondo de la capa de nieve, la escarcha en las ramas y las superficies heladas, el dron pierde sus límites contrastados y se convierte para el observador en un objeto visualmente "transparente".
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