El grupo de empresas Neiry, residente de "Skolkovo", ha llevado a la etapa final de pruebas un producto revolucionario: un biodrón basado en una paloma doméstica común. El dispositivo, denominado PJN-1, es casi indistinguible de un ave normal: solo lo delatan un delgado cable de neurointerfaz que sale del cráneo y una "mochila" compacta con electrónica.
A diferencia de los drones tradicionales o los animales entrenados, el PJN-1 se controla directamente a través de un neurochip implantado.
Los desarrolladores eliminaron la necesidad de un entrenamiento prolongado: cualquier ave, después de una operación mínimamente invasiva, se convierte en un vehículo aéreo totalmente controlable. El sistema de neuroestimulación activa ciertas zonas del cerebro, creando en la paloma el "deseo" de moverse en la dirección deseada.
El tiempo de funcionamiento autónomo del biodrón no se mide en horas, sino en años: exactamente lo que vive una paloma urbana común. La energía para la electrónica de a bordo proviene de paneles solares flexibles integrados en el cuerpo de la "mochila". Todo esto convierte al PJN-1 en una herramienta ideal para el monitoreo prolongado y remoto: desde el control de líneas eléctricas y gasoductos hasta operaciones de búsqueda y rescate en zonas de difícil acceso.
La precisión de la implantación la garantiza una instalación estereotáxica especializada desarrollada por Neiry. Permite colocar los electrodos en las áreas necesarias del cerebro sin costosas tomografías computarizadas o resonancias magnéticas, minimizando los riesgos para el ave.
El sistema de posicionamiento incluye GPS, sensores inerciales y métodos alternativos, lo que garantiza la navegación incluso en entornos urbanos. Las cámaras de video a bordo funcionan según los mismos principios que los sistemas de vigilancia urbanos: todos los datos personales, incluidos los rostros, son anonimizados automáticamente por la IA de acuerdo con la legislación local.
Se observa que el costo del PJN-1 es comparable al precio de un dron comercial de clase media, pero supera su alcance y duración de vuelo en cientos de veces.
El proyecto se está implementando con el apoyo del Fondo NTI y anteriormente ganó el concurso de sistemas no tripulados en el foro internacional "Archipiélago 2025".