El microplástico en el suelo y el agua puede acumular más sustancias contaminantes si su estructura está alterada. Este descubrimiento fue realizado por científicos de la Universidad Estatal de Nóvgorod (NovSU). La investigación de los científicos muestra que no la forma de las partículas, sino precisamente su superficie, juega un papel clave en la adsorción.
Especialistas del laboratorio analítico de la universidad realizaron un estudio en el que examinaron cómo la forma y la estructura de la superficie de las partículas de microplástico influyen en su capacidad para retener contaminantes. En el transcurso de los experimentos, se eligió el poliestireno, uno de los tipos de microplástico más comunes. Los científicos analizaron partículas de entre 2 y 5 micrómetros, utilizando diversos métodos de microscopía y tratamiento con disolventes.
Descubrimos que, si la estructura de la capa superficial de las partículas de microplástico está compuesta por cadenas de poliestireno densamente empaquetadas, no importa qué forma tengan estas partículas: esférica, asimétrica u otra. Las propiedades de sorción del microplástico no cambian por esto. Pero si esta estructura se modifica, su capacidad de sorción aumentará, ya que aumentará la superficie específica de las partículas y aparecerán nuevos micro y mesoporos en ellas
La investigación tiene una importancia significativa para comprender el comportamiento del microplástico en el medio ambiente y su amenaza potencial para el ecosistema y la salud humana. El microplástico puede causar inflamación, desequilibrios hormonales, alergias y otras enfermedades, ya que contiene sustancias tóxicas y daña los tejidos. El impacto del microplástico en la salud aún se está estudiando, pero su propagación representa un grave problema ecológico y médico.