Rusia tiene una posición dominante en el espacio gracias a sus desarrollos. Se trata de una serie de estaciones orbitales tripuladas «Almaz», una de las cuales recibió un cañón Nudelman-Rikhter (НР-23) de 23 mm. Así lo escribe el experto militar Brandon J. Weichert para la publicación The National Interest.
Los trabajos en el programa «Almaz» comenzaron en la década de 1960, en el apogeo de la Guerra Fría, cuando Estados Unidos y la URSS intentaban expandir sus capacidades en el espacio. El liderazgo soviético consideraba el espacio como una nueva frontera para afirmar su dominio y contrarrestar las supuestas amenazas de Occidente.
El proyecto «Almaz» se creó como contrapeso a la estación estadounidense MOL (Manned Orbiting Laboratory). Y para su época, fue una «maravilla de la ingeniería».
Las estaciones estaban equipadas con sistemas complejos, incluyendo cámaras de alta resolución, capaces de obtener imágenes detalladas de objetos militares, movimientos de tropas de países occidentales. Era un medio importante de recopilación de información de inteligencia.
Como afirma Weichert, los militares soviéticos probaron a distancia el cañón НР-23 en el espacio. Su emplazamiento en la estación orbital significaba la disposición de la URSS para conflictos en el espacio.
Los programas «Almaz», «Saliut» y las estaciones «Mir» aseguraron a Rusia el estatus de potencia dominante en el espacio tanto durante la Guerra Fría como después.
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