Las empresas utilizan cada vez más la IA para calcular salarios, bonificaciones y otros pagos a los empleados. Los algoritmos pueden tener en cuenta más factores, comparar la remuneración con el mercado y encontrar desequilibrios que una persona podría pasar por alto, dijo Alexander Khaminsky, jefe del Centro de Orden Público en Moscow y la Región de Moscow.

Pero la objetividad de dicho sistema depende de los datos y las reglas que se le hayan incorporado. Si los criterios iniciales contienen sesgos, la IA puede no corregirlos, sino simplemente extenderlos a un mayor número de empleados.

El algoritmo no determina la justicia por sí mismo, solo reproduce los criterios establecidos. Si estos son incompletos o reflejan la discriminación existente, la IA no solo no la eliminará, sino que, por el contrario, automatizará y escalará la desigualdad.
Alexander Khaminsky, jefe del Centro de Orden Público en Moscow y la Región de Moscow

Al mismo tiempo, la decisión final de personal no puede simplemente delegarse en un algoritmo. El empleador sigue siendo responsable de cumplir con la legislación laboral, la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor y la ausencia de discriminación.

El empleado también debe entender por qué se le cambió el salario o no se le pagó una bonificación. La frase "así lo decidió la IA" por sí sola no puede considerarse una explicación suficiente. Por lo tanto, la red neuronal es aquí más una herramienta de análisis que un árbitro independiente.

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