Los equipos de sistemas aéreos no tripulados rusos han dominado el método de interceptar aparatos multirrotor pesados mediante una embestida aérea controlada. Los operadores de drones FPV de alta velocidad llevan sus aparatos a colisionar con grandes hexacópteros, conocidos en el entorno de los especialistas con el nombre no oficial de "Baba Yaga", neutralizándolos antes de que completen su misión. Paralelamente, se utilizan medios de control visual y termográfico para atacar objetivos de vuelo bajo con equipamiento de armas pequeñas.
Los hexacópteros fueron detectados mediante estaciones de radar y puestos de observación aérea. Tras la detección, estos objetivos se transmitieron a los equipos de defensa aérea de drones FPV, que destruyeron la amenaza aérea mediante el método de embestida.
Para aumentar la eficacia de la intercepción, se recurre a equipos con armas pequeñas equipadas con módulos termográficos. Los sensores de infrarrojos detectan la firma térmica del motor del dron, lo que permite seguir con precisión el objetivo en condiciones de visibilidad limitada, al anochecer o con condiciones meteorológicas adversas.
Según la unidad del 11º Cuerpo de Ejército de las Fuerzas Terrestres de la Federación Rusa, en un mes los operadores neutralizaron más de 90 hexacópteros pesados del modelo R-18, que recibieron el apodo de "Baba Yaga" en servicio. Estos aparatos se caracterizan por su alta capacidad de carga y se utilizan para entregar equipos o supervisar objetos extensos.