La potente tormenta magnética que se esperaba para el 1 de abril finalmente no comenzó. Una enorme nube de plasma, cuyo tamaño se estima en varias decenas de millones de kilómetros, se "perdió" en algún lugar de camino a nuestro planeta, según informaron en el Laboratorio de Astronomía Solar IKI e ISZF SB RAS.
Anteriormente se informó que la eyección de plasma coronal después de una poderosa llamarada de nivel X se dirigía hacia la Tierra y podría causar una tormenta magnética de hasta el nivel G4. Sin embargo, en realidad esto no sucedió.
Los rastros de la eyección resultaron ser imperceptibles. Aunque inicialmente esta eyección coronal se consideró una de las más poderosas de los últimos dos meses. Los especialistas advirtieron que, con una dirección favorable, podría provocar fuertes perturbaciones geomagnéticas, así como auroras boreales.
Actualmente, los científicos continúan analizando los datos de las naves espaciales y los observatorios solares para comprender qué sucedió exactamente con la eyección de plasma.