Científicos de la BFU Immanuel Kant y la KNITU descubrieron una nueva forma de producir biocombustible a partir de la madera

La tecnología es importante para la creación de combustibles alternativos y el procesamiento de residuos agrícolas

En Rusia, se ha encontrado una forma que permite obtener combustible de la madera y la paja de forma notablemente más sencilla y rápida. Se trata del bioetanol, un combustible más ecológico procedente de materias primas vegetales. Puede utilizarse solo o añadirse al combustible mineral para mejorar sus propiedades. Los detalles fueron revelados por el Ministerio de Ciencia y Educación Superior de Rusia.

Científicos de la Universidad Federal Báltica Immanuel Kant, junto con colegas de la Universidad Tecnológica Estatal de Kazán (KNITU), descubrieron en qué condiciones el bioetanol se obtiene de la manera más eficiente.

Para los experimentos, se utilizaron madera de pino y paja de trigo. En la KNITU incluso se montó una instalación especial donde se procesaban estas materias primas para convertirlas en biocombustible. Al final, resultó que si se procesan los materiales con vapor caliente a presión (lo que se conoce como explosión de vapor) a una temperatura de 165 °C y 210 °C, se vuelven mucho más fáciles de procesar posteriormente.

En otras palabras, la madera y la paja deben "aflojarse" para que las sustancias necesarias, los hidratos de carbono, salgan más fácilmente de ellas. Son estos los que luego las levaduras convierten en etanol. Después de este tratamiento, el proceso es notablemente más rápido.

Por ejemplo, la madera de pino tratada libera las sustancias necesarias entre 1,7 y 2,5 veces más rápido que la madera normal. Y a una temperatura de 210 °C, se producen menos azúcares "innecesarios" que dificultan la producción de etanol y la ralentizan.

Como resultado, los científicos obtuvieron un material adecuado para la producción posterior de combustible: tiene una gran superficie y una alta reactividad.

Según los cálculos, se pueden obtener hasta 200 kg de etanol a partir de una tonelada de madera, y hasta 140 kg a partir de una tonelada de paja seca.

Como señaló la directora del Centro Científico y Educativo "Biotecnologías Industriales", Olga Babich, esta tecnología es importante no solo para la creación de combustibles alternativos, sino que también ayuda a resolver el problema del procesamiento de residuos vegetales y agrícolas.

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Fuentes:
Tass Agency

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