Los científicos de NITU MISIS desarrollaron una aleación de aluminio que resolvió un dilema clave de la ciencia de materiales: aumentar simultáneamente la resistencia sin perder conductividad eléctrica. Tradicionalmente, el endurecimiento del aluminio provoca una disminución de su capacidad para conducir corriente eléctrica, lo que limita su aplicación en el sector energético.
El grupo, dirigido por el profesor asociado del Departamento de Ciencia de Materiales de Metales No Ferrosos, Andrei Pozdniakov, propuso un sistema de aleación basado en circonio y elementos de tierras raras —gadolinio o iterbio—, con un mayor contenido de hierro y silicio. Resultó críticamente importante el régimen de tratamiento termomecánico: la combinación de laminado y recocido a temperaturas estrictamente controladas forma dentro de la matriz de aluminio nanopartículas con una estructura cristalina específica. Estas partículas bloquean el movimiento de las dislocaciones, garantizando alta resistencia y estabilidad térmica sin un deterioro significativo de la conductividad eléctrica.
A diferencia de los análogos, el desarrollo prescinde del costoso escandio, lo que reduce el costo de producción. Las muestras experimentales demostraron un límite elástico al nivel de las aleaciones endurecidas con una conductividad eléctrica cercana a la del aluminio puro (no inferior al 55–58% IACS). El material conservó sus características tras cientos de horas de exposición térmica a temperaturas elevadas y mostró una alta resistencia a la corrosión.
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