Los ingenieros de United Engine Corporation (UEC) revelaron las características clave del funcionamiento de la cámara de combustión, un elemento central del generador de gas de un motor de avión moderno. Según ellos, si el sistema de control se considera el "cerebro" del motor, el generador de gas, que incluye el compresor, la cámara de combustión y la turbina, desempeña el papel de su "corazón caliente". La temperatura de los productos de combustión alcanza los 2400–2600 K, el doble de la temperatura de fusión de los metales con los que están hechas las paredes del tubo de llama.
Según los especialistas, después de pasar por el compresor, el aire se comprime a una presión de aproximadamente 50 atmósferas y se divide en dos flujos. El primario se dirige directamente a la zona de combustión, donde se mezcla con el combustible finamente disperso suministrado a través de las boquillas. El flujo secundario se utiliza para enfriar la estructura.
La combustión se inicia mediante una descarga eléctrica de las bujías, después de lo cual el proceso se vuelve autosuficiente. Para evitar la destrucción de la estructura, el aire secundario se suministra a través de cientos de orificios microscópicos, formando una película de aire protectora entre la llama y la pared, y también proporcionando su enfriamiento activo.
El flujo de gas caliente resultante se dirige a las palas de la turbina, haciéndola girar. La turbina, a su vez, transmite el par al compresor, cerrando el ciclo termodinámico. Al mismo tiempo, la eyección de gas a alta velocidad crea un empuje reactivo.
En los motores modernos de doble flujo, una parte importante del empuje es generada por el circuito externo, donde el aire pasa por la cámara de combustión y se acelera sin participar en el proceso de combustión.