En el curso de la 71ª Expedición Antártica Rusa en la estación "Mirny", se implementó un proyecto sin precedentes de control remoto de una aeronave no tripulada (UAV) a una distancia intercontinental. El complejo no tripulado ZALA T-16, mientras se encontraba en el espacio aéreo de la Antártida, pasó a estar bajo el control directo de los operadores del Centro de Control de Vuelos en Izhevsk, a miles de kilómetros del lugar de lanzamiento.
El avance tecnológico fue posible gracias a un innovador sistema de control más allá del horizonte, desarrollado por especialistas de la compañía ZALA Aero Group. Este sistema proporcionó una línea de comunicación C2 (Command & Control) estable y protegida, que permite no solo transmitir telemetría en tiempo real, sino también transmitir una transmisión de video de alta resolución desde la aeronave.
Los operadores en Izhevsk tuvieron la oportunidad de controlar el vuelo como si estuvieran directamente en la Antártida. Las principales tareas de la misión incluyeron el monitoreo aéreo-visual de grietas y fracturas en el hielo, así como la observación de colonias de pingüinos como parte de la investigación biológica.
La integración con la plataforma digital ZALA 4Z1x permitió proporcionar acceso a los datos en tiempo real no solo al equipo en Izhevsk, sino también a los expertos en Moscú.
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