Según datos del Laboratorio de Astronomía Solar del Instituto de Investigación Espacial (IKI RAN) y del Instituto de Física Solar-Terrestre (ISZF), la primera tormenta geomagnética significativa del nuevo año se espera la noche del 2 al 3 de enero. Su causa es una poderosa eyección solar provocada por una llamarada de clase M7.1, registrada el 31 de diciembre de 2025 entre las 16:12 y las 17:11, hora de Moscú.
La eyección de masa coronal, dirigida parcialmente hacia la Tierra, es capaz de causar una perturbación geomagnética de nivel G2 en la escala NOAA. Los especialistas estiman la probabilidad de que se intensifique hasta el nivel G3 o superior en aproximadamente un 30%.
A pesar de la actividad del agujero coronal que afectó la magnetosfera en la víspera de Año Nuevo, no se registraron perturbaciones graves. Solo en las latitudes del norte, de 65° a 75°, se observaron auroras polares débiles, pero debido a la densa nubosidad, su observación visual resultó difícil. En los próximos días, el agujero coronal continuará influyendo, lo que podría causar cambios adicionales, aunque insignificantes, en el fondo geomagnético.
En este momento, el pronóstico global para la primera década de enero sigue siendo favorable: se espera una actividad geomagnética predominantemente baja y moderada. Solo nuevas y potentes llamaradas solares podrían cambiar significativamente la situación, pero en las próximas semanas la probabilidad de que ocurran se considera baja. La mayor parte del mapa de pronóstico está coloreada en zonas "verdes", es decir, tranquilas.
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