El laboratorio de biotecnología ruso Neiry completó con éxito el primer vuelo del mundo de una rata con un neuroimplante en la estratosfera. El experimento se realizó con el objetivo de estudiar la interacción del cerebro y la inteligencia artificial en condiciones de cargas críticas: baja presión, radiación y cambios bruscos de temperatura.
Detalles clave de la misión:
- El lanzamiento tuvo lugar en la región de Yaroslavl, la cápsula Space Pi se elevó a una altura de 18 680 metros
- A bordo había 5 ratas con neurointerfaces invasivas BCI (Brain-Computer Interfaces) y BAII (Brain-Artificial Intelligence Interfaces)
- El vuelo duró 1,5 horas, después de lo cual el aparato aterrizó a 80 km del punto de partida
- Todos los animales de experimentación regresaron vivos y en estado estable, y después de un día se adaptaron por completo
La cápsula Space Pi es un desarrollo de ingenieros rusos, equipada con un sistema de soporte vital, telemetría y protección contra caídas de presión. Esto permitió mantener condiciones estables para los roedores incluso en la estratosfera.
Las neurointerfaces invasivas con IA conectada se convertirán en asistentes indispensables para las personas en el futuro. Y creemos que, en primer lugar, se utilizarán en los puestos y profesiones más responsables, por ejemplo, pilotos y astronautas. Esto significa que es necesario probar estas tecnologías ahora mismo.
Mikhail Lebedev, profesor de la Universidad Estatal de Moscú y consultor del proyecto, añadió:
Tan pronto como nos aseguremos de que nuestras tecnologías funcionan de forma fiable en la estratosfera, empezaremos a buscar una respuesta a la pregunta de si podemos utilizar la interacción entre el cerebro biológico y la inteligencia artificial en el espacio para alcanzar ciertos tipos de neuroplasticidad que no podemos alcanzar en la Tierra. Por ejemplo, Pitia (nombre de una de las ratas enviadas a la estratosfera. Nota del editor) puede aprender algo nuevo en gravedad cero y, como resultado, obtener nuevas representaciones neuronales, reentrenar el sistema nervioso. Esto nos permitirá saber cómo puede funcionar el sistema nervioso en el espacio en sinergia con la inteligencia artificial. Obtendremos datos valiosos que servirán de base para numerosas publicaciones científicas. En el futuro, los complejos en los que se conecte el cerebro biológico y la IA podrán resolver muchas tareas, incluido el control de naves espaciales.
Después del aterrizaje, las ratas fueron trasladadas al laboratorio de la IIA de la Universidad Estatal de Moscú para un análisis detallado del estado del cerebro y los implantes.
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