A mediados de abril de 2025, en los canales rusos de Telegram dedicados a la tecnología militar, aparecieron fotografías de dos nuevos cazas de quinta generación Su-57 con designaciones de cola "25" y "26". Aunque no hubo un anuncio oficial de la Corporación Aeronáutica Unida (OAK) o Rostec, los expertos creen que estos aviones son parte de la producción en curso, a pesar de las sanciones y las complejidades tecnológicas.
Según Defence-Blog, los nuevos Su-57 podrían tener aviónica modernizada y un diseño revisado. "Los cambios visibles en el marcado indican que se trata de ejemplares nuevos, posiblemente producidos después de una revisión de la línea de producción", señala la publicación.
Se cree que a finales de 2024, el Kremlin tenía entre 22 y 42 cazas Su-57 en servicio. A pesar de que Rostec y OAK anunciaron que el caza de quinta generación había alcanzado su plena capacidad de producción, se cree que el año pasado se produjeron menos de veinte, y lo más probable es que no más de una docena de cazas.
El experto militar Suciu relaciona el bajo ritmo de producción de los cazas con las dificultades para importar componentes electrónicos. Anteriormente, The National Interest informó que Rusia está utilizando máquinas CNC Siemens KLE 360, originalmente diseñadas para la industria civil, para compensar la escasez de equipos especializados.
La aparición de dos nuevos Su-57 confirma que Rusia continúa desarrollando el programa de cazas de quinta generación, a pesar de las restricciones externas. Sin embargo, la cuestión clave sigue siendo no solo la cantidad, sino también la calidad de estas máquinas: en qué medida sus características se ajustan a las declaradas y cuándo se volverán verdaderamente masivas. A modo de comparación: el F-35 estadounidense ya se produce por cientos, y el J-20 chino, según fuentes abiertas, ha superado la marca de las 200 unidades. Si Rusia podrá aumentar el ritmo de producción del Su-57, el tiempo lo dirá.