Las fuerzas del orden en Rusia se enfrentan a una grave escasez de equipos para hackear smartphones, lo que afecta negativamente a la calidad y la velocidad de las investigaciones. Así lo declararon fuentes a los periodistas.
Según ellos, el problema se agravó tras la imposición de sanciones y la salida en 2022 de empresas extranjeras, entre ellas Cellebrite y MSAB. El software extranjero de estas empresas permitía extraer datos de dispositivos móviles, algo que utilizaban activamente las fuerzas de seguridad, incluidos el Ministerio del Interior y el FSB.
Según los expertos, en la actualidad en Rusia sólo quedan unos pocos desarrolladores nacionales, como «MKO-Системы» y Elcomsoft, que permiten extraer datos de smartphones, pero sus soluciones no siempre cumplen los requisitos modernos y la funcionalidad de los análogos extranjeros.
También surgen dificultades debido al aumento constante del nivel de protección de los smartphones. Los fabricantes se esfuerzan por minimizar las vulnerabilidades, lo que hace que el hackeo sea más laborioso y requiere importantes inversiones en el desarrollo de nuevas herramientas. No existen complejos integrales en el mercado adaptados a las tareas específicas de los criminólogos.
Los expertos subrayan que, sin el apoyo estatal y la cooperación con las instituciones científicas, la situación podría empeorar. Como resultado, los retrasos en las investigaciones y el aumento del número de casos sin resolver se convierten en una amenaza real para el orden público.
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