Durante la Guerra Fría, los submarinos soviéticos eran una amenaza real para la flota submarina de Estados Unidos y la OTAN. Uno de los proyectos únicos fue la serie de submarinos nucleares de la clase Alfa (codificación de la OTAN) con un reactor con refrigerante de metal líquido. Así lo escribe el experto militar de The National Interest, Brendan J. Weichert.
El proyecto 705 «Lira» (clase Alfa) se desarrolló en los años 50. Los submarinos de este proyecto planeaban utilizarse para contrarrestar las capacidades navales de la OTAN en regiones clave del Atlántico y el Ártico.
Una de las características era el casco de titanio. Los ingenieros soviéticos creían que un submarino de titanio podría superar a los submarinos occidentales en profundidad de inmersión y velocidad.
Muchas ventajas: menor peso, material más resistente y resistente a la corrosión.
Caro e inseguro
Sin embargo, la creación de un casco de titanio requirió el uso de métodos especiales de soldadura. Como resultado, los submarinos del proyecto 705 «Lira» se convirtieron en los más caros de construir y mantener. Otro problema era su ruido.
Los submarinos de la clase Alfa resultaron ser rápidos y maniobrables, pero muy ruidosos. Los hidrolocalizadores del enemigo podían detectarlos a gran distancia.
En Estados Unidos siguieron el desarrollo de los submarinos nucleares soviéticos con un reactor con refrigerante de metal líquido. Sin embargo, en 1982, a bordo del K-123 (proyecto 705 «Lira») se produjo un accidente en la principal planta de energía con la liberación de refrigerante en el compartimento del reactor.
El reactor dañado no pudo ser restaurado. El submarino K-123 fue remolcado al astillero «Sevmash», donde estuvo en reparación hasta 1992.
En la Marina de los Estados Unidos se preguntaban si valía la pena construir submarinos con casco de titanio. Sin embargo, el incidente con el K-123 demostró que no valía la pena confiar en estas tecnologías. Fue una lección que se aprendió en la URSS a las malas.
Características del K-123:
- Desplazamiento — 2300 t
- Longitud — 79,6 m
- Ancho — 10 m
- Velocidad en superficie — 14 nudos
- Velocidad sumergida — 39 nudos
- Profundidad máxima de inmersión — 450 m
- Autonomía — 50 días
- Tripulación — 32 personas
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