La particularidad del misil estratégico ruso J-101 radica en que no tiene orientación por el sistema GLONASS. Según una serie de características, supera al Tomahawk estadounidense, según el analista militar e historiador de las tropas de defensa antiaérea, Yuri Knútov.
Señaló que el J-101 en vuelo utiliza un sistema de guía inercial y óptica electrónica, comparando los objetos que tiene delante con los almacenados en la memoria.
Se puede decir que el J-101 supera al Tomahawk estadounidense en varios parámetros. Incluida la precisión de la guía: la desviación probable no es superior a diez metros, lo que permite clasificar el misil ruso como arma de alta precisión.
Knútov añadió que la forma del misil también es especial: su parte inferior es casi plana para reducir eficazmente la superficie reflectante. Esto se hizo para que los rayos del radar se desviaran hacia los lados y no volvieran hacia el radar, aclaró el analista.
El misil J-101 está diseñado para los bombarderos Tu-160M "Cisne Blanco" y Tu-95MS. Las Fuerzas Aeroespaciales (VKS) de Rusia también suelen utilizar el J-101 como señuelo para agotar el arsenal de misiles de los sistemas de defensa aérea del enemigo.