El desarrollador ruso Sergey Cheranyov registró una patente para un avión de pasajeros de despegue y aterrizaje vertical (VTOL), diseñado para transportar entre 30 y 40 personas. La construcción propuesta combina la velocidad de un avión y la libertad de un helicóptero para elegir el lugar de operación; el documento fue publicado en la base de datos de FIPS.
Según la idea, el avión recibirá un fuselaje de sección elíptica con mayor superficie útil, ala alta y un esquema giratorio.
Se propuso fijar las propias alas al fuselaje mediante articulaciones; podrán girar de la posición horizontal a la vertical con ayuda de cilindros hidráulicos. Al parecer, esta solución clave permitirá a la máquina despegar y aterrizar verticalmente.
El desarrollador propuso colocar motores turborreactores de doble flujo en pilones externos bajo el ala. Durante el despegue y el aterrizaje funcionarán en modo turbohélice y accionarán hélices aéreas de gran diámetro.
En vuelo horizontal, el avión pasa al modo turborreactor: las hélices se desconectan, se frenan y se pliegan sobre el ala, quedando sujetas por electroimanes.
Se supone que este enfoque puede resolver el principal problema de los VTOL a reacción clásicos: el chorro caliente. La aeronave puede aterrizar en superficies de tierra no preparadas sin quemar el suelo ni generar riesgo de incendios. Al mismo tiempo, será capaz de mantenerse suspendida sobre un punto y maniobrar hacia delante, hacia atrás y hacia los lados, controlando los alerones.
El proyecto está orientado a zonas remotas de Siberia y del Lejano Oriente, donde no hay aeródromos adecuados, explicó Cheranyov. Pero el avión también servirá para rutas regionales de pasajeros, aviación sanitaria, transporte chárter y podría interesar a los militares para el traslado de pequeños grupos.
Anteriormente, "Pervyi tekhnicheskii" escribió que en Russia desarrollaron un kit para reequipar aviones de serie en aeronaves híbridas.