En la región de Kaliningrado, se llevaron a cabo vuelos de entrenamiento planificados de tripulaciones de helicópteros de la aviación naval de la Flota del Báltico. Durante los ejercicios, se utilizaron helicópteros antisubmarinos Ka-27PL, helicópteros polivalentes Mi-8 y helicópteros de ataque Mi-24.
Las tripulaciones de los Ka-27PL realizaron un ciclo completo de operaciones antisubmarinas: desde la detección de un objetivo submarino hasta la simulación de su destrucción. Con la ayuda de sistemas hidroacústicos a bordo y radiolocalizadores, los helicópteros practicaron la búsqueda y el seguimiento de un submarino "enemigo", después de lo cual llevaron a cabo ataques simulados utilizando armamento antisubmarino.
Los helicópteros de ataque Mi-24 se centraron en tareas de reconocimiento táctico y apoyo terrestre: los pilotos practicaron despegues y aterrizajes, realizaron rutas hacia cuadrados específicos del área acuática del Mar Báltico para monitorear la situación de la superficie, y también llevaron a cabo ataques de entrenamiento contra objetivos terrestres de un enemigo simulado.
Los Mi-8 polivalentes, a su vez, practicaron vuelos a baja altura en rutas complejas y ejercicios en operaciones de búsqueda y rescate, lo que confirma su preparación para realizar una amplia gama de tareas, desde el transporte de personal hasta la evacuación en situaciones de emergencia.