Economistas rusos e italianos investigaron el impacto de las crisis financieras y bancarias en los ecosistemas, y descubrieron que, en los últimos cincuenta años, estas crisis han contribuido en gran medida a la disminución del número y la diversidad de especies de animales y plantas en el planeta. Esto está relacionado con la reducción de las inversiones en soluciones ecológicas y otros factores negativos.
Las crisis provocan que parte de las empresas se trasladen al sector informal, donde la aplicación de las normas de protección de la naturaleza es difícil o se ignora. Esto conduce a la explotación incontrolada de los recursos, la caza furtiva, la tala ilegal de bosques y las emisiones incontroladas. Al final, las crisis reducen la inversión en nuevas soluciones ecológicas.
La investigación se basó en datos del Índice Planeta Vivo y una base de datos internacional de crisis. Los científicos crearon un modelo para evaluar su impacto en el nivel de diversidad biológica.
Resultó que las crisis triples fueron reconocidas como las más peligrosas para el medio ambiente, mientras que las de deuda y divisas se volvieron menos significativas. Los científicos explican esto por el hecho de que las crisis bancarias afectan negativamente al PIB, reduciendo las capacidades de los estados en el ámbito de la política ecológica.
Para mitigar este efecto, los especialistas destacan la necesidad de coordinar los esfuerzos de los bancos centrales y los reguladores ambientales.
Es necesaria la introducción activa de coeficientes de riesgo verdes en las normas y la formación de comités de trabajo interdepartamentales.