Científicos rusos han propuesto una nueva forma de identificar zonas sísmicamente peligrosas en áreas de fallas tectónicas donde hay pocos datos o no hay actividad sísmica pronunciada. La investigación, realizada por científicos del MIPT, la Academia de Ciencias de Rusia y otros institutos de investigación, permite predecir terremotos en regiones que antes se consideraban seguras.
En lugar de analizar temblores pasados, como es costumbre en la sismología tradicional, los investigadores se centraron en estudiar la estructura geológica de las fallas y la composición de las rocas. Este enfoque es especialmente relevante para territorios donde está comenzando el desarrollo activo de recursos.
Utilizando el ejemplo de la falla de Primorie en el Lejano Oriente, los científicos estudiaron rocas que alguna vez estuvieron a una profundidad de hasta 15 kilómetros. El análisis reveló signos que indican posibles focos de terremotos, incluso en ausencia de datos históricos sobre temblores subterráneos.
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