En Saransk comenzó a operar la primera fábrica en Rusia para la producción de módulos fotovoltaicos flexibles basados en la tecnología CIGS (seleniuro de indio, galio y cobre).
Los innovadores paneles con un grosor de varios micrones se crean mediante un método de pulverización catódica al vacío, lo que los hace entre 5 y 7 veces más ligeros que los análogos de vidrio tradicionales. El proyecto se implementó con el apoyo de la corporación estatal de desarrollo, y la inversión superó los 620 millones de rublos.
La característica clave de los módulos es su flexibilidad y adaptabilidad. Se pueden integrar en fachadas de edificios, techos, vehículos y objetos agrícolas sin cambiar la apariencia arquitectónica. La eficiencia de la conversión de luz en energía alcanza el 15-17%, lo que es comparable con los análogos extranjeros. La capacidad de la línea piloto es de 10 MW por año, lo que es suficiente para equipar 1000 casas residenciales.
La nueva tecnología permite generar electricidad directamente en los lugares de consumo, reduciendo la carga en las redes. Esto es especialmente relevante para las regiones con déficit energético. Los paneles son resistentes a los daños mecánicos y funcionan incluso con luz difusa, lo que aumenta la eficiencia en climas nublados.
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