En Moscú, los agentes de la policía de tráfico han comenzado a realizar inspecciones masivas de bicicletas eléctricas de los repartidores, confiscando los vehículos que no cumplen con los requisitos. Desde principios de año, cientos de bicicletas eléctricas confiscadas se han acumulado en los depósitos de vehículos.
La razón de las redadas es la falta de licencia de conducir de la categoría "M" por parte de los repartidores, necesaria para conducir vehículos que alcanzan velocidades superiores a 25 km/h. Las inspecciones se llevan a cabo en toda la capital, pero son más activas en el norte de la ciudad.
La policía de tráfico evalúa la potencia de los motores y la velocidad de movimiento de los repartidores. Si la bicicleta eléctrica se considera un ciclomotor y el conductor no tiene la licencia correspondiente, el vehículo se envía a un peritaje. Principalmente se confiscan bicicletas eléctricas personales, ya que las alquiladas suelen cumplir con los requisitos. Para recuperar el vehículo, el repartidor debe pagar una multa, la grúa y el estacionamiento, y el peritaje puede tardar hasta tres semanas, lo que hace que la devolución de la bicicleta sea económicamente inviable.
A partir de marzo, la policía de tráfico planea aumentar el número de redadas, de lo que se informó a los servicios de mensajería y a los servicios de alquiler. Los expertos relacionan las inspecciones con los nuevos estándares: a finales de 2024 se aprobó una norma GOST para las bicicletas eléctricas, y a partir de mayo de 2025 su velocidad máxima no debe superar los 25 km/h.
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