Los satélites "Ionosfera-M" № 1 y № 2, puestos en órbita el 5 de noviembre de 2024, transmitieron con éxito información sobre el clima espacial, es decir, la situación helio-geofísica de la Tierra. Así lo informó el servicio de prensa de Roscosmos.
El complejo de aparatos de los satélites realiza mediciones directas de la ionosfera, una parte de la atmósfera terrestre que se encuentra a una altura de aproximadamente 30 a 1000 kilómetros sobre la superficie del planeta. Con la ayuda del método de detección remota, se garantiza una alta precisión en la determinación de las frecuencias y resonancias del plasma espacial.
El plasma espacial es un gas compuesto de partículas cargadas (electrones e iones) que se encuentran en un estado de alta energía. Se encuentra en el viento solar y la ionosfera de la Tierra, lo que influye en la comunicación por radio y los sistemas de satélite.
Los satélites crean un mapa global de la ionosfera. Ayudan a rastrear los cambios en la ionosfera durante las erupciones solares y las tormentas magnéticas, identifican varias estructuras, como el óvalo auroral (el área alrededor de los polos de la Tierra donde se observan auroras boreales) y los lugares de precipitación de partículas cargadas. Los satélites también ayudan a pronosticar terremotos.
Como parte del sistema espacial, se planea lanzar dos satélites "Ionosfera-M" más este año para seguir monitoreando el espacio cósmico.
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