A finales de septiembre, Kaspersky reemplazó por la fuerza su antivirus UltraAV en los ordenadores de alrededor de un millón de estadounidenses tras la prohibición del gobierno de EE. UU. a su uso. Esto causó descontento, ya que muchos usuarios no dieron su consentimiento para el cambio.
A pesar de la prohibición, algunos estadounidenses continúan utilizando Kaspersky, eludiendo las restricciones con licencias adquiridas antes de la prohibición, o utilizando servicios VPN para acceder a las actualizaciones. Los usuarios afirman que el antivirus sigue siendo eficaz y no confían en las acusaciones de espionaje.
Kaspersky no ha comentado la situación. Algunos usuarios cuentan que encuentran formas de recibir actualizaciones, añadiendo servidores fuera de EE. UU. o utilizando licencias internacionales. Los usuarios planean cambiar a otros antivirus si las licencias actuales expiran.
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