Las bombas aéreas planeadoras estadounidenses JSOW (Joint Standoff Weapon) para el caza F-16 alcanzan objetivos situados a cientos de kilómetros del punto de lanzamiento. Pero su eficacia depende de la altura de lanzamiento, lo que hace que los aviones sean vulnerables al sistema de defensa aérea ruso. Así lo escribe la publicación Bulgarian Military.
La bomba aérea JSOW no requiere guía adicional después del lanzamiento. Está equipada con un sistema de navegación inercial GPS y un cabezal infrarrojo de imagen térmica, lo que le permite capturar el objetivo de forma independiente.
Según diversas estimaciones, el alcance del JSOW oscila entre 22 y 130 km. La variante JSOW-ER, equipada con un motor turborreactor, puede volar más de 130 km.
Los cazas F-16 que transportan bombas aéreas JSOW son fácilmente detectados por los radares rusos. Estos aviones también están expuestos a los sistemas de defensa aérea de largo alcance S-400 y S-500.
Debido a la eficaz defensa aérea rusa, los vuelos del F-16 a gran altura son prácticamente imposibles. Como resultado, el enemigo solo puede lanzar JSOW a baja altura, lo que limita el alcance de las bombas.