El jefe del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, llegó a la central nuclear de Kursk con una visita de trabajo. Según él, la visita a la central está relacionada con el peligro de un incidente nuclear.
Grossi se aseguró de que la central nuclear funciona casi en modo normal. Sin embargo, notó rastros de ataques de drones en la instalación nuclear.
Una característica de la central nuclear de Kursk es que allí se operan reactores tipo RBMK. El RBMK, por su diseño, no tiene una cubierta protectora, un containment, del que están equipados muchos reactores de otros tipos en el mundo.
Explicó que la zona activa del reactor es vulnerable a los ataques de artillería y a los ataques de drones. En caso de que un proyectil u otro impacto externo en esta zona, es posible una emisión de radiación.
En un futuro próximo, en Kaliningrado se celebrará una reunión entre el jefe de Rosatom, Alexéi Lijachov, y Rafael Grossi. Discutirán los resultados de su visita a la central nuclear de Kursk.
El 23 de agosto, Rusia informó al OIEA de que se habían encontrado fragmentos de un dron en el territorio de la central nuclear. Estaban situados cerca del almacén de combustible nuclear gastado.
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